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CANCION DE HIELO Y FUEGO CANCION DE HIELO Y FUEGO

 
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CANCION DE HIELO Y FUEGO » Vientos de Invierno, sexta novela de Canción de Hielo y Fuego.
Capitulos del libro 6
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Tema creado por Ana - Mie Ene 09, 2013 1:43 am - 59157 lecturas
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Rhaella7
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#436 Publicado: Vie May 29, 2015 3:29 pm  Responder citando

jajajajajaja Todo esto era de suponerse!!! En fin...a seguir esperando o un nuevo Capi o la fecha de publicación del libro.
_________________
"Most have been forgotten. Most deserve to be forgotten. The heroes will always be remembered. The best. The best and the worst. And a few who were a bit of both"

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LaQueNoArde
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#437 Publicado: Vie May 29, 2015 3:41 pm  Responder citando

reina azul escribió :
Cita:
Pregunta: ¿Nosotros veremos más de Shadrich?  
Respuesta: “Oh sí. Verán más de él.”
Más de Shadrich....Ups... Esto hace aun mas probable la teoría de que él secuestrará a Sansa.  Confused
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"Si vuelvo la vista atrás, estoy perdida"

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Elenei
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#438 Publicado: Sab May 30, 2015 8:41 am  Responder citando

Probablemente la secuestre, pero no tengo claro si Shadrich está allí para perjudicar a Sansa o para liberarla.

Martin incluyo a "Lady Halcón" (1985) entre las 10 películas de fantasía que más le gustan.
http://www.elantepenultimomohicano.com/2012/12/critica-lady-halcon.html
El personaje que ayuda a los protagonistas es Philipp Gaston "El Ratón". Si le está haciendo un homenaje a la peli puede que nos de una sorpresa con Shadrich.

No se dónde leí que llamaba la atención el hincapié que hacia Martin en la estatura de Shadrich, alguien señaló que podía ser Howland Red. No sé...¡a ver con que nos sorprende Martin!

¡Por los dioses antiguos y nuevos!

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¿Y de verás están muertos? -preguntó Royce delicadamente-. ¿Qué pruebas tenemos?

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Ana
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#439 Escribió el primer mensaje de este tema Publicado: Vie Jul 10, 2015 12:00 am  Responder citando

El portal Reddit subió la ilustracion de Vientos de Invierno.
A Song of Ice and Fire 2016 Calendar, Illustrator: Magali Villeneuve



“Valar morghulis”- susurró Arya, pero Raff estaba muerto y no podía oírla. Olfateó el aire. “Debería haberle ayudado a bajar las escaleras antes de matarle. Ahora tendré que bajarle hasta el canal y tirarle allí. Las anguilas se encargarán del resto”.

“Mercy,Mercy, Mercy” cantó tristemente. Una niña tonta y alocada, pero de buen corazón. Le echaría de menos, como echaría de menos a Daena, el Pargo y el resto, hasta a Izembaro y Bobono. Esto le causará problemas al Señor del Mar y al enviado con el pollo en su pecho, no tenía dudas sobre ello.

Ya pensaría en eso después. Ahora no tenía tiempo. [Vientos de Invierno. Capítulo Mercy]
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Hasta el hombre más honrado tiene que mentir cuando trata con mentirosos. El norte recuerda, Lord Davos.

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#440 Publicado: Sab Ago 01, 2015 4:09 pm  Responder citando

Ana escribió el Vie Jul 10, 2015 12:00 am :
El portal Reddit subió la ilustracion de Vientos de Invierno.
A Song of Ice and Fire 2016 Calendar, Illustrator: Magali Villeneuve



“Valar morghulis”- susurró Arya, pero Raff estaba muerto y no podía oírla. Olfateó el aire. “Debería haberle ayudado a bajar las escaleras antes de matarle. Ahora tendré que bajarle hasta el canal y tirarle allí. Las anguilas se encargarán del resto”.

“Mercy,Mercy, Mercy” cantó tristemente. Una niña tonta y alocada, pero de buen corazón. Le echaría de menos, como echaría de menos a Daena, el Pargo y el resto, hasta a Izembaro y Bobono. Esto le causará problemas al Señor del Mar y al enviado con el pollo en su pecho, no tenía dudas sobre ello.

Ya pensaría en eso después. Ahora no tenía tiempo. [Vientos de Invierno. Capítulo Mercy]



Joder que buena es la peña ilustrando. Podían ilustrar alguna escena de mi libro: Azim el tributo de Damasco.
Saludos.

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Tridente
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#441 Publicado: Dom Ago 02, 2015 3:17 pm  Responder citando

Rompe escribió :
Joder que buena es la peña ilustrando. Podían ilustrar alguna escena de mi libro: Azim el tributo de Damasco.
Saludos.
¿Escribiste un libro? Te felicito!!!
Podrías subirlo al Subforo de Lectura, Aquí
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Y si no la tiene… ¿por qué te preocupas?».

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Garra
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#442 Publicado: Jue Ago 06, 2015 4:26 pm  Responder citando

Tridente escribió :
Rompe escribió :
Joder que buena es la peña ilustrando. Podían ilustrar alguna escena de mi libro: Azim el tributo de Damasco.
Saludos.
¿Escribiste un libro? Te felicito!!!
Podrías subirlo al Subforo de Lectura, Aquí
Rompe, genial! subilo, dale!!!  
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#443 Publicado: Mar Sep 01, 2015 9:48 pm  Responder citando


En una de las últimas presentaciones George Martin leyó nuevamente, el Capitulo de Arianne II. Alguien grabó el capi completo y ahora fue traducido. A disfrutarlo, amig@s míos!!!! :_=(

Vientos de Invierno

Arianne II




A lo largo de toda la Costa Sur del Cabo de la Ira había desmoronadas atalayas de piedra, alzadas en tiempos pasados para avisar de los asaltantes dornienses que cruzaban el Mar. Pueblos habían crecido alrededor de las torres. Algunos pocos se habían convertido en ciudades. El Peregrino había hecho puerto en una de ellas, Torrellorosa, donde el cuerpo del Joven Dragón había reposado tres días en su viaje de vuelta desde Dorne. Los estandartes que ondeaban en las vigorosas murallas de madera mostraban aún el león y el astado del Rey Tommen sugiriendo que allí al menos seguía dominando el mandato del Trono de Hierro. Arianne avisó a su compañía cuando desembarcaban: “Guardad vuestras lenguas”. “Sería mejor si Desembarco del Rey nunca supiera que pasamos por aquí.”. Si la rebelión de Lord Connington era erradicada, les vendría mal si se supiera que Doran le había enviado a ella a tratar con él y con su pretendiente. Esa era otra de las lecciones que su padre se había esforzado en enseñarle. Elige con cuidado tu bando y solo si tienes opción de ganar.
Torrellorosa era lo suficientemente grande como como para que no tuvieran problemas en comprar caballos, aunque el coste era cinco veces mayor de lo que había sido hace un año.

“Son viejos pero buenos” dijo el vendedor. “Y no vais a encontrar otros mejores a este lado de Bastión de Tormentas. Los hombres del Grifo capturan cada caballo y mula que se encuentran. Bueyes también. Algunos hacen una marca en un papel si les pides que te paguen. Pero otros te cortarían el estómago y te pagarían con un puñado de tus propias tripas. Si os acercáis a alguno de ellos, guardad la lengua; guardad la lengua y entregad vuestros caballos.”
La ciudad era lo suficientemente grande como para albergar tres posadas y en todas sus salas comunes abundaban los rumores. Arianne mandó hombres a cada una de ellas para escuchar lo que se decía. En El Escudo Roto, a Daemon Arena le dijeron que el Gran Septo en Mitad de Hombre había sido quemado y saqueado por asaltantes que vinieron del mar y un centenar de jóvenes novicias de la Casa Madre en la Isla de la Doncella habían sido hechas esclavas. En El Telar, Joss Hood habría descubierto que medio centenar de hombres y chicos de Torrellorosa había marchado al norte a unirse a Jon Connington en Nido del Grifo, incluyendo el joven Ser Addam, el hijo del anciano Lord Whitehead y su heredero. Pero en el bien denominado El Dorniense Borracho, Plumas escuchó a algunos hombres musitar que el Grifo había matado al hermano de Ronnet el Rojo y violado a su hermana que aún era doncella. El mismo Ronnet se decía que estaba marchando al sur a vengar la muerte de su hermano y la deshonra de su hermana. Esa noche, Arianne mandó el primero de sus cuervos a Dorne, informando a su padre de lo que había visto y oído.

La siguiente mañana la compañía se dirigió a Niebla cuando los primeros rayos del sol naciente pasaban a través de los picudos techos y retorcidos callejones de Torrellorosa. Para media mañana, una ligera lluvia empezó a caer mientras se dirigían al norte a través de tierras de verdes campos y pequeñas aldeas. Hasta ese momento no habían visto signos de lucha, pero todos los demás viajeros parecían ir en dirección contraria. Y todas las mujeres en las villas les miraban con ojos inexpresivos y mantenían a sus hijos cerca.
Más al norte, los campos daban paso a colinas rodantes y espesas arboledas de viejos bosques. El camino se convirtió en sendero y los pueblos se volvieron menos comunes. El crepúsculo les encontró en los márgenes de La Selva, un mundo verde y mojado donde arroyos y ríos marchaban a través de árboles oscuros y la tierra estaba hecha de barro y hojas podridas. Grandes sauces crecían a lo largo de los márgenes del río, más grandes que cualquier otro que Arianne hubiera visto, con sus grandes troncos tan nudosos y retorcidos como el rostro de un anciano y engalanados con barbas de musgo plateado. Los árboles se mantenían cercanos tapando casi por completo el sol. Abetos y cedros rojos, robles blancos, pinos soldados que se mantenían tan altos y rectos como torres, colosales centinelas, arces de grandes hojas, secuoyas, incluso por aquí y por allá, un arciano salvaje. Bajo sus enredadas ramas, helechos y flores crecían en abundancia: helechos espada, helechos dama, cordones de gaitero, estrellas de la tarde y besos envenenados, hierba de hígado, hierba de pulmón, antocerotes…Los hongos brotaban bajo las raíces de los árboles y de sus troncos también. Como manos pálidas y moteadas capturaban la lluvia. Otros árboles estaban forrados de musgo, verde o gris o rojizo y uno de brillante morado. Líquenes cubrían cada roca y piedra, y renacuajos se alimentaban bajo maderas podridas. El propio aire parecía verde. Arianne había oído una vez a su padre y al maestre Kelion discutir con un septón por qué los lados sur y norte del Mar de Dorne eran tan distintos. El septón pensaba que era porque Durran Pesardedioses, el primer Rey Tormenta, había secuestrado a la hija del Dios del Mar y la Diosa del Viento y ganado su eterna enemistad. El príncipe Doran y el maestre se inclinaban más hacía el viento y el agua y cómo las grandes tormentas que se formaban en el Mar del Verano llevaban semillas y humedad al norte hasta llegar al Cabo de la Ira.

“Por alguna razón, las tormentas nunca parecían golpear a Dorne” ella recordaba a su padre decir.
“Sé la razón” había respondido el septón “ningún dorniense jamás secuestró la hija de dos dioses.”

La marcha era mucho más lenta aquí de lo que había sido en Dorne. En lugar de caminos, cabalgaron a través de curvas y recodos que se cruzaban por aquí y por allí, a través de grietas en rocas cubiertas de musgo y descendiendo desfiladeros llenos de zarzas de moras. Algunas veces el sendero desaparecía totalmente hundiéndose en la niebla o desapareciendo entre los helechos, dejando a Arianne y sus acompañantes a su suerte para encontrar un camino entre los árboles mudos. La lluvia seguía cayendo, fiel y firme. El sonido de la humedad deslizándose a través de las hojas les rodeaba y en cada milla el sonido de otra pequeña cascada se hacía oír. El bosque también estaba lleno de cuevas. La primera noche se refugiaron en una de ellas para protegerse del agua. En Dorne, habían viajado con frecuencia en la oscuridad cuando la luz de la luna convertía las ráfagas de arena en plata. Pero la Selva estaba demasiado llena de pantanos, barrancos y agujeros bajo los árboles cuando la luna era solo una memoria. Plumas hizo un fuego y cocinó un puñado de liebres que Ser Garibald había cogido algunos ajos salvajes y setas que había encontrado en el camino. Después de comer, Elia Arena convirtió un palo y algún musgo seco en una antorcha y se fue a explorar lo más profundo de la cueva.

“No vayas demasiado lejos” Arianne le dijo, “algunas de esas cuevas llegan muy profundo, es fácil perderse”. La princesa perdió otro juego de sitrang contra Daemon Arena, ganó uno a Joss Hood y se retiró cuando los dos empezaron a enseñar las reglas a Jayne Ladybright.
Estaba cansada de esos juegos. Nym y Tyene podrían haber alcanzado ya Desembarco del Rey, musitó, mientras se sentaba con las piernas cruzadas en la boca de la cueva para ver caer la lluvia. Si no, llegarían pronto. Trescientas lanzas veteranas habían ido con ellas por el Sendahueso, pasado las ruinas de Refugio Estival y directas al Camino Real. Si los Lannister habían intentado desarrollar su pequeña trampa en el Bosque Real, Lady Nym haría que terminara en desastre. Ningún asesino del bosque habría encontrado su presa. El príncipe Trystane había permanecido a salvo en Lanza del Sol tras una despedida llena de lágrimas de la princesa Myrcella. Eso vale para un hermano, pensó Arianne. ¿Pero dónde está Quentyn? No con el Grifo. ¿Se habría casado con la reina dragón? ¿Rey Quentyn? Seguía sonando estúpido. Esta nueva Daenerys Targaryen era más joven que Arianne por media docena de años. ¿Qué querría una doncella de su edad de su aburrido y chupatintas hermano? Las chicas jóvenes soñaban con rampantes caballeros con pícaras sonrisas y no con chicos solemnes que siempre hacían su deber. Ella aun así seguía queriendo Dorne. Si ella esperaba sentarse en el Trono de Hierro, debía tener Lanza del Sol. Si Quentyn era el precio por ello, esta reina dragón lo pagaría. ¿Y qué pasaría si ella estaba con Quentyn en Nido del Grifo con Connington y toda esta historia sobre otro Targaryen no era más que una sutil farsa? Su hermano bien podría estar con él. ¿Rey Quentyn, me debo arrodillar ante él? Ah, ningún bien vendría de preguntarse acerca de ello. Quentyn sería rey o no lo sería. Rezo para que Daenerys le trate mejor que ella trataba a su hermano.

Era hora de dormir. Tenía un largo camino que cabalgar mañana. Solo cuando se estaba acomodando Arianne se dio cuenta de Elia Arena no había vuelto de sus exploraciones. Sus hermanas le matarían de siete maneras distintas si algo le pasaba. Lady Jayne Ladybrugh juró que la chica nunca había dejado la cueva mientras ella estaba en algún sitio rondando por la oscuridad. Cuando los gritos no la trajeron de vuelta, no había otra opción más que encender antorchas e ir en su búsqueda.
La cueva demostró ser mucho más profunda de lo que cualquiera habría sospechado. Más allá de la boca de piedra donde su compañía había acampado y guardado los caballos, una serie de retorcidos pasajes conducían más y más abajo, mientras negros agujeros se asomaban a cada lado. Más dentro aún, los muros se abrieron de nuevo y los buscadores se encontraron en una vasta caverna de caliza, más grande que el gran salón de un castillo. Sus gritos turbaron a un nido de murciélagos que aletearon sobre ellos ruidosamente, pero solo distantes ecos les devolvieron sus voces. Un pequeño circuito en el salón reveló tres pequeños pasajes, uno tan pequeño que les requeriría ir de rodillas.

“Probaremos los otros primero” dijo la princesa. “Dameon vendrá conmigo. Geribald, Joss, probad el otro.”
El pasaje que Arianne escogió se volvió empinado y mojado a los cien pies. Pero ella podía ver la antorcha de Ser Daemon más adelante y llamar a Elia, así que siguió adelante. Y así se encontraron en otra caverna, cinco veces más grande que la anterior, rodeados de un bosque de columnas de piedra. Daemon Arena se movió a su lado y alzó la antorcha.
“Mira como las piedras han sido dado forma. Esas columnas en aquel muro. ¿Las ves?”.
“Caras” dijo Arianne. Tantos ojos tristes, mirando. “Este lugar perteneció a los Hijos del Bosque. Hace un millar de años.” Arianne giró la cabeza: “Escucha, ¿es ése Joss?”.
Lo era. Los otros buscadores habían encontrado a Elia, y ella y Daemon se enteraron mientras volvían por la resbaladiza pendiente hasta el último agujero. Su pasaje les llevó a una tranquila y negra poza donde descubrieron a la chica metida hasta la cintura en el agua, capturando peces ciegos y blancos con sus manos desnudas, con su antorcha ardiendo roja y llameante donde la había plantado.
“¡Podrías haber muerto!” Arianne le dijo, cuando oyó su historia. Cogió a Elia del brazo y la sacudió. “Si esa antorcha se hubiera apagado te habrías quedado sola en la oscuridad, como si estuvieras ciega. ¿Qué crees que estabas haciendo?”.
“He cogido dos peces” dijo Elia Arena.
“¡Podrías haber muerto!” dijo Arianne de nuevo. Las palabras hicieron eco en los muro de la cueva: Muerto…muerto…muerto…

Más tarde, cuando volvieron hacia la superficie y la ira se enfrió, la princesa cogió a la chica y se sentó con ella. “Elia, esto debe terminar” le dijo. “No estamos en Dorne ahora, no estamos con tus hermanas. Esto no es un juego. Quiero que me des tu palabra de que vas a ser como una doncella hasta que estemos de vuelta a salvo en Lanza del Sol. Te quiero dócil, dulce y obediente. Tienes que guardar la lengua. Nada más de hablar de Lady Lanza o de justas. No menciones a tu padre o tus hermanas. Los hombres con los que debo tratar son mercenarios. Hoy sirven al hombre que se hace llamar Jon Connington, pero en la siguiente mañana podrían igual de fácil servir a los Lannister. Todo lo necesario para ganar el corazón de un mercenario es el oro, y en Roca Casterly no les falta. Si el hombre equivocado descubriera quien eres, podrías ser tomada como rehén para ser rescatada.”

“No”, le cortó Elia “tú eres por la que pedirían rescate, tú eres la heredera a Dorne. Yo soy solo una chica bastarda. Tu padre daría un cofre de oro por ti, mi padre está muerto.”
“Muerto, pero no olvidado” dijo Arianne, que se había pasado la mitad de su vida deseando que el príncipe Oberyn hubiera sido su padre. “Tú eres una Serpiente de Arena, y el príncipe Doran pagará cualquier precio para mantener a ti y a tus hermanas lejos de cualquier daño.” Eso al menos hizo a la chica sonreír. “¿Tengo tu palabra jurada o debo enviarte de vuelta?”.
“Lo juro”. Elia no sonaba contenta.
“Por huesos de tu padre”.
”Por los huesos de mi padre”.
Ese voto se mantendrá, decidió Arianne. Besó a su prima en ambas mejillas y la mandó a dormir. Quizás algo bueno salga de este desencuentro. “Nunca supe lo salvaje que era hasta ahora” se quejó Arianne a Daemon Arena después. “¿Por qué mi padre la mandaría conmigo?”
“¿Venganza?” sugirió el caballero.

Alcanzaron Niebla en la tarde del tercer día. Ser Daemon mandó a Joss Hood adelante como explorador para que descubriera quien mantenía el castillo en ese momento. “Veinte hombres caminan las murallas, quizás más” informó a su vuelta. “Muchos carros y armas. Vienen muy cargados y salen vacíos. Guardias en cada puerta.”
“¿Estandartes?”, dijo Arianne.
“Dorados. En la puerta y el fuerte.”
“¿Qué símbolo portan?”.
“Ninguno que pueda ver”.  No había viento. Los estandartes colgaban débiles de los mástiles. Era un fastidio. Los estandartes de la Compañía Dorada eran de oro, sin armas ni ornamentos, pero los estandartes de la Casa Baratheon eran también dorados, aunque estos mostraban el astado coronado de Bastión de Tormentas. Estandartes dorados sin hondear podrían ser cualquiera de las dos.
“¿Había otros estandartes? ¿Plateados?”
“Los únicos que vi eran dorados, princesa.”
Ella asintió. Niebla era el asiento de la casa Mertyns, cuyas armas mostraban un gran búho blanco y gris. Si sus estandartes no ondeaban, lo más probable es que el rumor fuera cierto y el castillo habría caído en manos de Jon Connignton y sus mercenarios. “Debemos tomar el riesgo” dijo a sus acompañantes. La cautela de su padre había servido bien a Dorne, ella había llegado a aceptarlo, pero este era un momento para la valentía de su tío. “Hacia el castillo.”
“¿Debemos desenvolver nuestro estandarte?” preguntó Joss Hood.
“No todavía”, dijo Arianne. En la mayoría de lugares, le venía bien jugar a ser princesa, pero había algunos donde no.

A media milla de las puertas del castillo, tres hombres en chaquetas de cuero con tachones y yelmos de acero salieron de los árboles a bloquearles el paso. Dos de ellos portaban ballestas, listas y apuntadas. “¿Adónde os dirigís, queridos?” preguntó uno.
“A Niebla, a ver a tu señor” respondió Daemon Arena.
“Buena respuesta” dijo uno que sonreía “venid con nosotros.”
Los nuevos señores de los mercenarios de Niebla se hacían llamar Joven John Mudd y Cadenas. Ambos caballeros, según decían. Ninguno se comportaba como ningún caballero que Arianne jamás hubiera conocido. Mudd iba de marrón de la cabeza a los pies, del mismo tono que su piel, pero un par de monedas de oro colgaban de sus orejas. Los Mudd habían sido reyes del Tridente hace un millar de años por lo que sabía, pero no había nada regio en este. Ni era particularmente joven. Parecía que su padre también había servido en la Compañía Dorada, pero él había sido conocido como “Viejo John Mudd”.  Cadenas era la mitad de alto que Mudd, y su pecho lo cruzaban un par de cadenas herrumbrosas que iban desde la cintura hasta los hombros. Mientras que Mudd llevaba espada y daga, Cadenas no llevaba armas sino cinco pies de eslabones de hierro, el doble de gruesos y pesados que los que cruzaban su pecho. Los portaba como su fuera un látigo. Eran hombres duros, bruscos y brutos, malhablados, con cicatrices y caras curtidas que hablaban de un largo servicio en las Compañías Libres.
“Sargentos”, susurró Ser Daemon Arena cuando les vio. “He oído hablar de su calaña antes”.
Una vez que Arianne dio a conocer su nombre y propósito, los dos sargentos probaron ser los suficientemente hospitalarios. “Permaneceréis aquí esta noche” dijo Mudd. “Hay camas para todos vosotros. En la mañana tendréis caballos frescos y cualquier provisión que necesitéis. El maestre de su señora puede enviar un cuervo a Nido del Grifo para hacerles saber a ellos que van hacia allí.”
“¿Y quiénes son ‘ellos’?” dijo Arianne, “¿Lord Connington?”
Los mercenarios intercambiaron una mirada. “El Mediomaestre” dijo John Mudd, “es él al que encontraréis en el Nido.”
“El Grifo se está marchando” dijo Cadenas.
“¿Hacia dónde?” preguntó Daemon.
“No nos corresponde decirlo” dijo Mudd. “Cadenas, mantén la boca cerrada”. Cadenas asintió “Ella es Dorne, ¿por qué no debería saberlo? ¿Vienes a unirte a nosotros, no?” Tenía que determinarse aún, pensó Arianne Martell. Pero era mejor no presionar la materia.

Por la noche una elegante cena fue servida en el solar, en lo alto de la Torre de los Búhos, en la cual se les unieron la viuda Lady Mertyns y su maestre. Aunque cautivos en su propio castillo, la anciana mujer parecía vivaz y alegre. “Mis hijos y nietos marcharon cuando Lord Renly llamó a sus banderizos” dijo a la princesa y su grupo. “No les he visto desde entonces, pero de vez en cuando mandan un cuervo. Uno de mis nietos fue herido en el Aguasnegras, pero rápido se recuperó. Espero que vuelvan pronto con suficientes hombres como para colgar a este puñado de ladrones”. Ella señaló a Mudd y Cadenas al otro lado de la mesa.
“No somos ladrones” dijo Mudd “somos forrajeadores”.
“¿Comprasteis toda esa comida que está en el patio?”
“La forrajeamos”, dijo Mudd,  “tu gente puede hacer crecer más. Servimos al rey legítimo, vieja bruja”. Parecían estar disfrutando esto. “Debería aprender a hablar más cortésmente a unos caballeros”.
“Si vosotros sois caballeros, yo soy aún una doncella” dijo Lady Mertyns “y hablaré como guste. ¿Qué vais a hacer, matarme? Ya he vivido demasiado.”
La princesa Arianne dijo, “¿habéis sido bien tratada, mi Señora?”.
”No he sido violada, si es lo que preguntas”, dijo la anciana “pero algunas de las sirvientas no han tenido tanta fortuna. Casadas o solteras, los hombres no hacen distinción.”
“Nadie ha estado cometiendo violaciones” dijo el Joven John Mudd. “Connington no lo permitiría. Estamos siguiendo órdenes”.
Cadenas asintió: “Alguna mujer fue persuadida, puede ser”.
“Ah, de la misma manera que nuestros campesinos fueron persuadidos para darle sus cosechas. Melones o virginidades, os da igual a los de vuestra calaña. Si lo queréis, lo tomáis”. Lady Mertyns se giró hacia Arianne. “Si veis a este Lord Connington, decidle que conocí a su madre, y que ella estaría avergonzada”. Quizás lo haga, pensó la princesa.

Esa noche, mandó un segundo cuervo a su padre. Arianne estaba de vuelta a su propio cuarto cuando oyó una risa amortiguada en la habitación adjunta. Se paró y escuchó un momento, y entonces abrió la puerta para ver a Elia Arena doblada en el asiento de la ventana, besando a Plumas. Cuando Plumas vio a la princesa ante él dio un salto y empezó a tartamudear. Ambos aún tenían las ropas puestas. Arianne tomó cierto consuelo en ello mientras le dirigió una mirada afilada y un “Vete.” Entonces se giró hacia Elia. “Tiene el doble de tu edad. Un sirviente. Limpia la mierda de los pájaros para el maestre. Elia, ¿en qué estabas pensando?”.
“Solo nos estábamos besando. No me voy a casar con él.” Elia cruzó los brazos desafiantemente bajo sus pechos. “¿Crees que nunca he besado a un chico antes?”.
“Plumas es un hombre. Un sirviente, pero aun así un hombre.” No se le escapó a la princesa que Elia tenía la misma edad que ella tuvo cuando dio su virginidad a Daemon Arena. “No soy tu madre, besa a todos los chicos que quieras cuando vuelvas a Dorne. ¿Aquí y ahora? No es lugar para besos, Elia. Dócil, dulce y obediente, dijiste. ¿Debo añadir ‘casta’ a la lista también? Lo juraste por los huesos de tu padre.”
“Lo recuerdo” dijo Elia, sonando disciplinada. “Dócil, dulce y obediente. No le besaré de nuevo.”


El camino más corto desde Niebla a Nido del Grifo era a través de la parte verde y húmeda de la Selva. Era una marcha lenta en el mejor de los casos. Les tomó a Arianne y sus compañeros la mayor parte de ocho días. Viajaron con la música de firmes latigazos de agua que caían sobre las copa de los árboles sobre ellos. Aunque bajo el verde y enorme dosel de hojas ella y sus acompañantes se mantuvieron sorprendentemente secos. Cadenas les acompañó los primeros cuatro días de su viaje al norte con una larga línea de carros y diez de sus hombres. Lejos de Mudd demostró ser más accesible, y Arianne fue capaz de embaucarle para que le contase su vida. Su mayor orgullo fue el de un tatarabuelo que luchó por el Dragón Negro en el Prado de Hierbarroja y cruzó el Mar Angosto con Aceroamargo. El mismo Cadenas había nacido dentro de la compañía, engendrado en una prostituta de campamento por su padre mercenario. Aunque había sido educado para hablar en la Lengua Común y se consideraba un Ponienti, jamás había puesto un pie en ningún lugar de Los Siete Reinos hasta ahora. Una historia triste y familiar, pensó Arianne. ¿Su vida entera? Una larga lista de lugares donde había luchado, enemigos a los que se había enfrentado y matado, heridas que había recibido. La princesa le dejaba hablar, de cuando en cuando otorgándole una risa o pregunta, pretendiendo estar fascinada. Descubrió más de lo que jamás necesitaría saber sobre la habilidad de Mudd con los dados, sobre Dos Espadas y su gusto por las pelirrojas, la vez que alguien se escapó con el elefante favorito de Harry Strickland, Gatito y su gato de la suerte, y otras hazañas y proezas de los hombres de la Compañía Dorada.

En el cuarto día, en un descuido, a Cadenas se les escapó: “Cuando tengamos Bastión de Tormentas”. La Princesa dejó pasar eso sin comentarlo, aunque pensó en ello detenidamente. ¿Bastión de Tormentas? Este Grifo es bien valiente, o eso parece. O un loco. El asiento de la Casa Baratheon por tres siglos, y el antiguo de los Reyes de las Tormentas durante miles de años antes. Bastión de Tormentas, se decía, era inexpugnable. Arianne había oído a los hombres discutir sobre cuál era el castillo más fuerte del reino. Algunos decían Roca Casterly, otros Nido de Águilas de los Arryns, algunos Invernalia en el helado norte. Bastión de Tormentas era siempre mencionado también. La leyenda decía que fue alzado por Brandon el Constructor para resistir la furia de un dios contrariado. Sus muros cortina eran los más altos y fuertes de Los Siete Reinos, cuarenta pies de grosor. Su poderosa y sin ventanas Torre Tambor medía poco menos de la mitad del Faro de Antigua, pero se asentaba en lugar de alzarse, con muros tres veces más anchos que los que se encontraban en Antigua. Ninguna torre de asedio había sido lo suficientemente alta como para alcanzar las almenas de Bastión de Tormentas, ni ninguna mangana o catapulta había podido acabar con sus masivos muros. ¿Pensaba Connington en montar un asedio?, se preguntó. ¿Cuántos hombres tenía? Mucho antes de que cayera el castillo, los Lannister mandarían un ejército para acabar cualquier asedio, así que eso tampoco sería posible. Esa noche, cuando le contó a Ser Daemon lo que Cadenas le había dicho, el Bastardo de Bondadivina parecía tan perplejo como ella.
“Bastión de Tormentas estaba en posesión de Lord Stannis la última vez que oí sobre él. Pienso que Connington haría mejor haciendo causa común con un rebelde, en lugar de enfrentarse también a él.”
“Stannis está demasiado lejos como para serle de ayuda” musitó Arianne. “Capturar unos pocos castillos menores mientras los lores y sus guarniciones están fuera es una cosa. Pero si Lord Connignton y su dragón mascota pueden tomar una de las más grandes fortalezas del reino…”
“….el reino tendría que tomarles en serio” terminó Ser Daemon “y algunos de los que no quieren a los Lannister podrían unirse bajo su bandera.”
Esa noche, Arianne escribió otra pequeña nota a su padre y Plumas la mandó con su tercer cuervo.

El Joven John Mudd también había estado mandado pájaros, al parecer. Cerca del crepúsculo del cuarto día, no mucho después de que Cadenas y sus carros les hubieran dejado, la compañía de Arianne se encontró con una columna de mercenarios que descendían desde Nido del Grifo liderados por la más exótica criatura que la princesa jamás había visto, con uñas pintadas y gemas brillando en sus orejas. Lysono Maar hablaba la Lengua Común muy bien: “Tengo el honor de ser los ojos y los oíos de la Compañía Dorada, Princesa”.
“Pareces…” ella dudó.
“¿Una mujer?” Se río. “No lo soy.”
“Un Targaryen” Arianne insistió. Sus ojos eran de color lila pálido, su pelo una cascada de blanco y dorado. Al mismo tiempo, algo suyo le hacía temblar. ¿Era así como Viserys hubiera lucido?, se encontró preguntándose a sí misma. Si es así, quizás es bueno que haya muerto.
“Me halagáis. Las mujeres de la Casa Targaryen se dicen que no tienen igual en el mundo”.
“¿Y los hombres?”.
”Oh, aún más bellos. Aunque para decir la verdad, solo he visto a uno.”
Maar tomó su mano y la beso ligeramente en la muñeca. “Niebla mandó una carta sobre tu llegada, dulce princesa. Estaremos honrados de escoltaros al Nido, pero me temo que habéis perdido la ocasión de ver a Lord Connington y nuestro joven príncipe”.
“¿A la guerra? ¿A Bastión de Tormentas?”.
“Mmm, puede ser.”
Este lysenio era un tipo de hombre muy diferente a Cadenas. No dejaría que nada se le escapara, se dio cuenta tras un par de horas en su compañía. Maar tenía mucha labia, pero había perfeccionado el arte de decir mucho sin decir nada. En cuanto a los jinetes que vinieron con él, habían estado mudos hasta donde sus compañeros habían podido sacar. Así que Arianne decidió confrontarle directamente.

En la tarde del quinto día al salir de Niebla, mientras acampaban cerca de las ruinas caídas de una antigua torre ocupada por plantas y musgo, se plantó ante él y le dijo, “¿es cierto que tenéis elefantes con vosotros?”.
“Unos pocos” dijo Lysono Maar con una sonrisa y encogiendo los hombros.
“¿Y dragones? ¿Cuántos dragones tenéis?”.
“Uno.”
“¿Quieres decir el chico?”.
“El príncipe Aegon es un hombre, princesa.”.
“¿Puede volar? ¿Respirar fuego?”.
El lysenio se rio, pero sus ojos lilas se mantenían fríos.
“¿Jugáis al sitrang, mi señor?” preguntó Arianne. “Mi padre me ha estado enseñando. No soy muy habilidosa, debo confesar, pero sé que el dragón es más fuerte que el elefante”.
“La Compañía Dorada fue fundada por un dragón”
“Aceroamargo era medio dragón, y enteramente bastardo. No soy un maestre pero sé algo de historia, seguís siendo mercenarios”.
“Si le place” dijo Maar, todo cortesía “preferimos llamarnos una hermandad libre de exiliados”.
“Como queráis. Como hermanos libres vuestra compañía está por encima del resto, lo aseguro. Pero la Compañía Dorada ha sido derrotada cada vez que ha cruzado hasta Poniente. Perdieron cuando Aceroamargo la comandaba, fallaron a los pretendientes Fuegoscuro, cayeron cuando Maelys el Monstruoso la lideraba”.
Eso pareció divertirle. “Al menos somos persistentes, debes admitir. Y algunas de esas derrotas fueron por muy poco”.
“O no. Y aquellos que mueren por poco están igual de muertos que los que mueren por mucho. El príncipe Doran, mi padre, es un hombre sabio y solo lucha las guerras que puede ganar. Si la marcha de la guerra se vuelve contra tu dragón la Compañía Dorada sin duda huirá al otro lado del Mar Angosto, como ha hecho antes. Como el propio Lord Connington hizo después de que Robert le derrotara en la Batalla de las Campanas. Dorne no será un refugio. ¿Por qué debemos prestar nuestras espadas y lanzas a vuestra…incierta causa?”.
“El príncipe Aegon es de tu propia sangre, princesa. Hijo de Rhaegar y Elia de Dorne, la hermana de tu padre”.
“Daenerys Targaryen es también de nuestra sangre. Hija del rey Aerys, hermana de Rhaegar. Y ella tiene dragones”. O eso las historias hacían creer. Fuego y Sangre.
“¿Dónde está ella? En la otra punta del mundo, en la Bahía de los Esclavos” dijo Lysono Maar. “Y sobre esos supuestos dragones, yo no les he visto. En sitrang es cierto, el dragón es más poderoso que el elefante. ¿En el campo de batalla? Dame elefantes que pueda ver, tocar y enviar contra mi enemigo. No dragones hechos de palabras y rumores”.
La princesa se volvió en un pensativo silencio y esa noche mandó su cuarto cuervo a su padre.
Y finalmente, Nido del Grigo emergió del mar de niebla, en un día gris y húmedo mientras la lluvia caía fina y mojada. Lysono Maar alzó una mano, el eco de una trompeta resonó entre las peñas, y las puertas del castillo se abrieron ante ellos. La empapada bandera que colgaba sobre el portón era blanca y roja, vio la princesa. Los colores de la Casa Connington, pero los estandartes dorados de la compañía también estaban a la vista. Cabalgaron en una columna doble a través de la cresta conocida como Garganta del Grifo, con las aguas de la Bahía de los Naufragios gruñendo a las rocas al otro lado. Dentro del propio castillo una docena de oficiales de la Compañía Dorada se habían reunido para recibir a la princesa dorniense. Uno por uno se arrodillaron ante ella y presionaron sus labios contra su mano, mientras Lysono Maar ofrecía instrucciones. La mayoría de los nombres se iban de su cabeza en cuanto los oía.

El jefe de ellos era un hombre mayor con una cara limpia y bien afeitada, que llevaba su largo pelo atado con un nudo. Este no es un luchador, sintió Arianne. El lysenio confirmó su juicio cuando le introdujo a Haldon Mediomaestre.
“Tenemos cuartos preparados para ti y los tuyos, princesa”, Haldon dijo cuándo las introducciones finalmente se acabaron. “Confío en que les plazcan. Veo que buscas reunirte con Lord Connington y él también desea intercambiar palabras contigo, urgentemente. Si le place, en la mañana tomaremos un barco para llevarle ante él. “
” ¿Dónde?” preguntó Arianne.
“¿Nadie se lo ha dicho?” Haldon Mediomaestre le regaló una sonrisa, delgada y dura como una daga. “Bastión de Tormentas es nuestro, la Mano les espera allí.”
Daemon Arena dio un paso ante ella: “La bahía de los Naufragios puede ser peligrosa incluso en un tranquilo día de verano. El camino más seguro a Bastión de Tormentas es por tierra”.
“Las lluvias han convertido las rutas en barro. El viaje tomará dos días, quizás tres” dijo Haldon Mediomaestro. “Un barco llevará allí la princesa en medio día o menos”. Hay un ejército descendiendo hacia Bastión de Tormentas desde Desembarco del Rey. Querréis estar a salvo dentro de los muros antes de la batalla.”
Lo querremos, se preguntó Arianne. “¿La batalla o el asedio?” Ella no planeaba quedarse atrapada dentro de Bastión de Tormentas.
“Oh, la batalla” dijo Haldon firmemente. “El príncipe Aegon planea aplastar a sus enemigos en el campo de batalla.”
Arianne intercambió una mirada con Daemon Arena. “¿Serían tan amables de mostrarnos nuestros cuartos? Me gustaría refrescarme y cambiarme a ropas secas”.
Haldón se inclinó “Por supuesto.” Sus compañeros habían sido alojados en la torre este, donde las ventanas ojivales mostraban la bahía de los Naufragios.

“Tu hermano no está en Bastión de Tormentas, eso lo sabemos.” Ser Daemon dijo tan pronto como estuvieron bajo puertas cerradas, “Si Daenerys Targaryen tiene dragones, están a medio mundo de aquí y no son útiles para Dorne. No hay nada para nosotros en Bastión de Tormentas, princesa. Si Doran quisiera mandarte a mitad de la batalla, te habría dado trescientos caballeros, no tres.”
No estaría tan seguro de eso, ser, pensó. Mandó a mi hermano a la Bahía de los Esclavos con cinco caballeros y un maestre. “Debo hablar con Connington”. Arianne se quitó el abalorio de sol y lanza que tenía en el cuello y dejó que el vestido mojado por la lluvia cayera de sus hombros al suelo. “Y quiero ver a este príncipe dragón. Si es realmente hijo de Elia…”
“….quien quiera que sea, si Connington desafía a Mace Tyrell en una batalla a campo abierto, pronto será un cautivo, o un cadáver.”
“No, Tyrell no es un hombre al que temer. Mi tío…”
“…está muerto, princesa. Y 10.000 hombres igualan a la fuerza de la Compañía Dorada.”
“Lord Connington conoce su propia fuerza, seguro. Si planea arriesgarse a una batalla es porque debe creer que la puede ganar.”
“¿Cuántos hombres murieron en batallas que creyeron que podían ganar?” Ser Daemon le preguntó. “Recházales, princesa. Desconfío de estos mercenarios. No vayas a Bastión de Tormentas.”
“¿Qué te hace pensar que me permitirán esa opción?” Ella tenía la incómoda sensación de que Haldon Mediomaestre y Lysono Maar iban a subirla a ese barco la mañana siguiente quisiera o no. Mejor no probarles. “Ser Daemon, tú fuiste escudero mi tío Oberyn” le dijo, “si estuvieras con él ahora, ¿le estarías aconsejando a él también que lo rechazara?” Ella no esperó a su respuesta. “Sé la respuesta…y sé que me vas a recordar que no soy la Víbora Roja, eso lo sé también. El Príncipe Oberyn está muerto. El Príncipe Doran es enfermo y anciano. Y yo soy la heredera de Dorne.”
“Y es por eso por lo que no debes ponerte en riesgo”, dijo Daemon. Entonces el caballero hincó una rodilla. “Mándame a mí a Bastión de Tormentas en tu lugar. Así, si el plan del grifo sale mal y Mace Tyrell vuelve a tomar el castillo, seré otro caballero sin tierras que juró su espada con pretensiones de ganancias y gloria”.
“Mientras que si yo soy tomada el Trono de Hierro lo tomará como prueba de que Dorne conspiraba con esos mercenarios y prestó una mano a los invasores. Es valiente que quieras protegerme, ser. Te lo agradezco”. Ella tomó sus manos y le hizo alzarse de nuevo. “Pero mi padre me encomendó esta misión a mí, no a ti. Mañana, navegaré para ver al dragón en su guarida.”
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#444 Publicado: Mie Sep 02, 2015 12:17 am  Responder citando

Wow! Hombre, muchas gracias!!  i(;
Me impresionó la descripción de los inmensos salones subterráneos con columnas talladas.
mijuego escribió :
Y así se encontraron en otra caverna, cinco veces más grande que la anterior, rodeados de un bosque de columnas de piedra. Daemon Arena se movió a su lado y alzó la antorcha.
“Mira como las piedras han sido dado forma. Esas columnas en aquel muro. ¿Las ves?”.
“Caras” dijo Arianne. Tantos ojos tristes, mirando. “Este lugar perteneció a los Hijos del Bosque. Hace un millar de años.”

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#445 Publicado: Mie Sep 02, 2015 2:38 am  Responder citando

mijuego, Gracias por la transcripción!!!!
Wow very surprise!  Shocked Es una ciudad de piedra! De ello se deduce que los Niños vivían en ciudades de piedra, no en chozas en el bosque, como yo había supuesto. Es una novedad. Vaya! Es así como pudieron sobrevivir la Larga Noche y los Otros!
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#446 Publicado: Mie Sep 02, 2015 5:26 pm  Responder citando

Tyri_On escribió :
mijuego, Gracias por la transcripción!!!!
Wow very surprise!  Shocked Es una ciudad de piedra! De ello se deduce que los Niños vivían en ciudades de piedra, no en chozas en el bosque, como yo había supuesto. Es una novedad. Vaya! Es así como pudieron sobrevivir la Larga Noche y los Otros!


Muy cierto, en Danza de Dragones también estan en cuevas, deben prepararse para la larga noche y la llegada de los Otros.

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#447 Escribió el primer mensaje de este tema Publicado: Mie Sep 02, 2015 6:31 pm  Responder citando

Selene escribió :
Tyri_On escribió :
mijuego, Gracias por la transcripción!!!!
Wow very surprise!  Shocked Es una ciudad de piedra! De ello se deduce que los Niños vivían en ciudades de piedra, no en chozas en el bosque, como yo había supuesto. Es una novedad. Vaya! Es así como pudieron sobrevivir la Larga Noche y los Otros!


Muy cierto, en Danza de Dragones también estan en cuevas, deben prepararse para la larga noche y la llegada de los Otros.
Coincido plenamente. Un detalle al respecto: hay referencias similares en el capítulo de Bran en Danza:
Cita:
Y así se encontraron en otra caverna, cinco veces más grande que la anterior, rodeados de un bosque de columnas de piedra. (Arianne II, Vientos de Invierno)
 
Cita:
Las cavernas eran eternas, enormes, silenciosas. Acogían a más de sesenta cantores y los huesos de miles de muertos, y se extendían por toda la colina hueca. (Bran. Danza de Dragones)

Cita:
Su pasaje les llevó a una tranquila y negra poza donde descubrieron a la chica metida hasta la cintura en el agua, capturando peces ciegos y blancos. (Arianne II, Vientos de Invierno)
 
Cita:
El río negro estaba lleno de peces blanquecinos y ciegos, pero una vez cocinados sabían igual de bien que los peces con ojos. (Bran. Danza de Dragones)

Muchas  mijuego!!

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#448 Publicado: Mie Sep 02, 2015 8:08 pm  Responder citando

Gracias infinitas!  i(; De este capi sólo tuvimos una escueta reseña.
Que bonito es leer estas cosas sobre los Niños. ¿ciudades de piedra?...más nos vale tener la mente abierta
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#449 Publicado: Jue Sep 03, 2015 12:10 am  Responder citando

Selene escribió :
Tyri_On escribió :
mijuego, Gracias por la transcripción!!!!
Wow very surprise!  Shocked Es una ciudad de piedra! De ello se deduce que los Niños vivían en ciudades de piedra, no en chozas en el bosque, como yo había supuesto. Es una novedad. Vaya! Es así como pudieron sobrevivir la Larga Noche y los Otros!


Muy cierto, en Danza de Dragones también estan en cuevas, deben prepararse para la larga noche y la llegada de los Otros.
Fijo que tienen razón.
¿Esas inmensas cuevas de los Niños donde están Lord Brynden y Bran conducirán a la subterránea ciudad de piedra?  

Otro dato llamativo, por llamarlo de alguna manera. El nuevo ejército del rubito fAegon VI y su "honorable" Mano, Jon Connigton, se dedica a saquear y violar. Iguales a los matones de Lord Tywin liderados por La Montaña Clegane.   Y los Ponientis complacidos y felices con su llegada. Seguro.
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#450 Publicado: Jue Sep 03, 2015 5:17 pm  Responder citando

Garra escribió :
Selene escribió :
Tyri_On escribió :
mijuego, Gracias por la transcripción!!!!
Wow very surprise!  Shocked Es una ciudad de piedra! De ello se deduce que los Niños vivían en ciudades de piedra, no en chozas en el bosque, como yo había supuesto. Es una novedad. Vaya! Es así como pudieron sobrevivir la Larga Noche y los Otros!


Muy cierto, en Danza de Dragones también estan en cuevas, deben prepararse para la larga noche y la llegada de los Otros.
Fijo que tienen razón.
¿Esas inmensas cuevas de los Niños donde están Lord Brynden y Bran conducirán a la subterránea ciudad de piedra?
Es posible. Uuuuuh cuánto misterio por la cueva de los Niños y lord Brynden... Shocked vaya sorpresa: mas misterios rodeando a Cuervo de Sangre. Me hace recordar las ciudades subterráneas en Essos que he leído en El Mundo de Hielo y Fuego.
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